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Silencio

"Más vale que no tengas que elegir entre el olvido y la memoria..."

Uno, dos, ...

"Uno, dos, tres".
El espacio fue dilatándose entre sus espaldas y cada uno se dirigió a su nave espacial. Ya a bordo, él quisiera saber si ella no volteó al caminar. Se cuestiona. Piensa. Se convencé. "Al menos", reflexiona, "yo no quise verla partir". Cree, firmemente, que ella tampoco estaba dispuesta a aquello. Así, cada uno enrumbó su viaje galáctico en compañía del silencio. Y es que las palabras ya no existen. Los satélites, después de la guerra, se averiaron; y las conexiones, no sirven. Él lo sabe, pero ciego prueba inútilmente sin poder hacerlo. La extraña y el viaje apenas comienza. Ella, anhela encontrarlo tras mil años luz. Le dice que no tienen posibilidad de cancelar la misión: preservar la vida en otros planetas. Ella, se arriesga. Él, lo entiende.

Aterrizaron, el mismo día, en el planeta Pandora. En éste, tenían que buscar a la Esperanza, quien estaba oculta en las entrañas de un 'cráter desierto'. Él, era de un planeta distante, con tres lunas. Ella, de otra galaxia, con un solo sol y sin lunas. Ambos dieron con el cráter al mismo tiempo y rescataron a la Esperanza moribunda; sin embargo, él pensó que ella debía quedársela; pensó que su calor la sustentaría. De esta forma, él se la dejó, y en su lugar, la viajera espacial, se convirtió en la suya.

Año 2046: No hay comunicación. Solo interferencia y un cuaderno de bitácora espacial.
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